jueves, 8 de octubre de 2009

La magia de escribir... y de crear

La pasividad no es buena. Limita nuestras posibilidades de actuar, nos debilita y somete a servidumbres varias, enmohece nuestras capacidades y suele intoxicarnos de comodidad. La impotencia es su sino. Esta actitud no es natural en el ser humano, es aprendida. [...] somos instrínsecamente activos, curiosos, exploradores, inventores. Y cuando no los somos, es que algo no funciona bien en nuestro entorno o en nosotros mismos. Una pedagogía de la actividad como la que propugnamos consiste, fundamentalmente, en eliminar los obstáculos que entorpecen: la desidia, el pesimismo, el miedo a la novedad, el miedo a secas. Liberada de estos incordios, la inteligencia vuelve a lo suyo, que es inventar posibilidades, ampliar el mundo, distender el ánimo.

Libro: La magia de escribir. Jose A. Marina, y María de la Válgoma.




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